Al llegar Noviembre de cada año se despierta en los fanáticos del basket local, el interés por darle seguimiento a nuestros exponentes en el baloncesto universitario norteamericano.
Cientos de jugadores dominicanos o descendientes de estos, han mostrado su talento al mundo en tan prestigiosa organización académica-deportiva. Con más de un millar de centros académicos entre División I, División II, División III y los famosos "junior colleges", la NCAA se ha convertido desde hace varios años en la principal fuente de talento para el seleccionado dominicano.
Nombres que van desde Eduardo Gómez, Hugo Cabrera, Héctor Báez , Kenny Jones, Winston Royal, Frank Rodríguez, Luís Cruz y varios mas, son parte del grupo de jugadores que entraron a nuestras canchas durante o después de su paso por dicha liga; otros como Mario Berson, Evaristo Pérez, Julián "Bombo" Mckelly, Domingo Rosario, Roberto Modesto, José "Grillo" Vargas, Tito Horford y otros, fueron beneficiados con becas para poder accionar a este nivel, entre finales de los setenta y mediados de los ochenta. Más adelante se unieron a este grupo en los años noventa, Orlando Antigua, Jaime Peterson, Luís Felipe López, los hermanos Greer, Franklyn Western y ya en esta década llegaron Luís Flores, Francisco García, Al Horford, Charlie Villanueva, Carlos Morbán, Iván Almonte y muchos más. Todos ellos en algún momento, fueron o han sido parte de la selección nacional.
La camada de este año es comandada por el armador de los Cardenales de Louisville, Edgar Sosa, quien entra a su cuarto y último año de una tumultuosa carrera que no encuentra como salir del drenaje emocional que le produjo su primera temporada, en la cual fue considerado uno de los mejores freshman (novatos) del Big East, donde participa el equipo de Rick Pitino.
Otro talento a seguir es el delantero de poder de Villanova, Antonio Peña, nativo de Brooklyn, quien debe ser una pieza a seguir por Fedombal con miras a una integración al Equipo Nacional y una de las columnas en que se apoya su alma mater para tratar de regresar al Final Tour, cual lograron la campaña pasada.
Alex Rivas, un centro de 6´10 de estatura, nativo de Santiago, agotara su último turno con los Toros de South Florida. Este espigado centro se espera sea titular en su escuadra y ponga mejores números que su campaña anterior.
Alvin Abreu, playmaker de tercer año de la Universidad de New Hampshire, quien ya mostró credenciales en las prácticas del seleccionado dominicano y aparentemente dejo un buen recuerdo al cuerpo técnico.
A estos les siguen un grupo de jóvenes promesas entre los que podemos mencionar a Dago Peña, escolta de 6´5 de estatura que cierra filas con Marshall y viene de una primera temporada poco productiva; Junior Bernal armador de 6´5 de estatura de Maine, David Minaya, delantero pequeño , que luego de sentarse un año por transferirse de Tennesse Tech a Liberty, debutara en esta ultima al igual que el santiaguero Chris Pérez, producto del Club Domingo Paulino y hechura del entrenador Nelson Ureña, guard tirador de 6´4 , trespuntista por excelencia que viene de promediar cerca de treinta puntos por partido en el high school.
Otro que estará debutando lo es Blake Foeman - Gómez, hijo del Inmortal del Deporte Dominicano y ex selección nacional, Eduardo Gómez, que comenzara este año a vestir la franela de la modesta Universidad de Denver, en la Sun Belt Conference. Blake es un pequeño delantero de 6´6, que es definido por expertos en la materia como un genuino ¨swingman¨, capaz de hacer de todo un poco en la cancha.
James Feldeine y Luís Guzmán, entran a su año senior el primero en Quinnipiac y el segundo, quien integró la selección juvenil en el 2005, en la conocida Temple. Feldeine viene de tener una gran temporada y se perfila como un buen jugador para el futuro, con sus 6´4 posee un gran arsenal ofensivo. Guzmán, un armador de 6´1, ha pasado tres años sin pena ni gloria, como uno más del montón. Por igual Enyel Polinyce, de Ole Miss, quien perdió la campaña pasada completa por una lesión en su rodilla derecha, es quizás el más copioso anotador de todos nuestros representantes, pero lleva consigo la incógnita de su total recuperación.
En LaSalle, universidad enclavada en la Conferencia Atlantic-10, se encuentra Rubén Guillandeaux defensa tirador bien alto para su posición (6´5) que todavía no ha podido explotar todo su potencial, pese a poner en la estación pasada los mejores números de su carrera.
Serán miembros de este batallón los delanteros de poder Jonathan Cruz de Quinnipiac, Marcos Tamares de UMBC y Alejo Rodríguez de Iona. Todos cuentan con 6´8 de estatura. Cruz y Rodríguez han visto mermada sus carreras por las constantes lesiones.
El grupo es completado por Stevie Mejia, point guard de segundo año de la Universidad de Rhode Island y Chris de la Rosa, en UMBC, que incursionara a su segundo año, luego de transferirse de Siena.
Para esta campaña dos de nuestros pupilos decidieron transferirse de sus centros académicos, Eloy Vargas, delantero de 6´10 nacido en Moca, pasara a Kentucky, convirtiéndose en el primer criollo en firmar para los Wildcats, sin dudas algunas uno de los mas celebres programas de baloncesto de toda la nación americana, pero su entrada a Kentucky en la temporada 2010-2011 esta sujeta a que pueda poner mejores calificaciones académicas este año en Miami – Dade C.C, el otro que se transfiere es Eladio Espinosa, hijo de un dominicano y una curazoleña, delantero de 6´8 que puede jugar en ambos laterales, se sentara todo el año luego de trasladarse de South Florida a Marshall.
No todos los jugadores antes mencionados pueden considerarse proyectos para el Equipo Nacional, pero un buen grupo de ellos, entre los que están Sosa, A. Peña, Rivas, D. Peña, Polinyce, Abreu y Vargas tienen que ser estrictamente monitoreados por los "genios" que comandan el equipo para una posible incursión en un futuro.
Ya que a decir verdad, el Proyecto de Selección Nacional no existe en los 48, 442 kms² que componen esta nación, ese tan cacareado programa es única y exclusivamente, los jugadores de la NCAA, High Schools y Junior Colleges, esos que no nos han costado un solo peso desarrollar, pero que debemos identificar, contactar y hasta cierto modo "enamorar", si es que queremos contar con ellos en un futuro.